Los analistas políticos desmenuzan y pormenorizan las causas de la caída de Ciudadanos y la subsiguiente dimisión de su líder, Albert Rivera, que deja el partido, el escaño y la política para ser mejor padre, hijo y pareja.
No soy analista político ni de lejos. Sin embargo, creo que el declive de Ciudadanos se aceleró el día del debate, en el cual su líder mostró un trozo de baldosa al que llamó adoquín. Es una confusión garrafal que deja al descubierto una ignorancia conceptual grave. Si acudimos al Diccionario de la lengua española, adoquín es una piedra labrada en forma de prisma rectangular para empedrados y otros usos. Baldosa es un ladrillo, fino por lo común, que sirve para solar (revestir el suelo de ladrillos u otro material). Las baldosas suelen tener menos grosor, mientras que los adoquines tienen dimensiones equivalentes.
Analicemos la caída libre. Se llama así al fenómeno que se produce cuando un objeto se deja libre a una altura determinada del suelo y cae con una aceleración (la de la gravedad) de 9,8 m/s. En la caída de Ciudadanos registramos una pérdida de 2.518.125 votos desde el 28 de abril (fecha de las anteriores elecciones) al 10 de noviembre (196 días). Relacionando ambas magnitudes obtenemos que, por término medio, ha caído 12.848 votos/día o 0,15 votos cada segundo. La pérdida de 47 escaños en 196 días produce una caída de 0,5 escaños cada día. Todo por confundir adoquín y baldosa.