Encantados de conocerse

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

Los candidatos son tipos a los que cualquiera se imagina tarareando con satisfacción aquello de «has tenido suerte de llegarme a conocer»

06 nov 2019 . Actualizado a las 09:00 h.

De gallitos está repleto el corral de la política española. Los candidatos son tipos a los que cualquiera se imagina tarareando con satisfacción aquello de «has tenido suerte de llegarme a conocer». Creyéndoselo. Lo han vuelto a demostrar en el debate. Estos muchachos ejercen de campeoncitos. Como si llegaran frescos como rosas a esta recta final. Como si no existieran todas las curvas previas del desgobierno y la sordera. Ni un gramo de autocrítica. Ni un pestañeo de mea culpa. Ni un milímetro de vergüenza en el plató, menos de la ajena, que de esa seguro que hubo bastante, pero al otro lado de la pantalla. El bloqueo no va conmigo, va con el otro, con el de más allá. «¿Qué es bloqueo?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es bloqueo? ¿Y tú me lo preguntas? Bloqueo... eres tú». Todos dicen que quieren jugar el partido, sudar la camiseta por el bien de las familias, las mujeres, los discapacitados, los autónomos, los altos, los bajos y los medianos... Pero ya sabemos que, cuando llegó la hora de la verdad, ninguno quiso compartir su pelotita en el patio del cole. Mi pelota es mía, que me la regalaron los votantes, no te la dejo que te la quedas, o me pones a jugar de portero, y yo prefiero ser delantero centro o centrocampista de creación. Son prometedores en el sentido más plano de la palabra, sin más aliños ni envoltorios. Los cinco se creen eternas promesas. Flotan unos sobre los otros, inflados de ego. Mientras, se nos va haciendo tarde a los demás. Casi de noche. Sintiendo ya el frío de la próxima crisis. Se les podría adaptar aquella frase cruel y célebre que se le aplicaba a Brasil: «Son los políticos del futuro y siempre lo serán».