En el 2014 invité a Galicia a Harald zur Hausen, Premio Nobel de Medicina por descubrir que el virus del papiloma causa diferentes cánceres, sobre todo el de cuello de útero, el segundo más frecuente en mujeres a nivel mundial. Gracias al descubrimiento de Zur Hausen hoy existe una vacuna contra el papiloma: la primera vacuna preventiva contra un cáncer. Preparando la rueda de prensa, me pidió que hiciese énfasis en la necesidad de vacunación: se olfateaba el ascenso de los antivacunas y, después de todo, al ser la vacuna tan joven no había datos sobre sus tasas de éxito.
Pues bien, acaba de publicarlas la revista The lancet, con un análisis que cubre 60 millones de personas de 14 países desarrollados que demuestra la eficacia de esta vacuna tras una década de existencia. Las detecciones de papiloma en chicas de 15 a 20 años cayeron un 83 %, y un 66 % en mujeres de 20 a 25 años. Los casos de verrugas genitales (el primer aviso serio de infección por papiloma) cayeron casi un 70 % en niñas de 15-20 años y más de un 50 % en mujeres de 20-25 años. Las lesiones precancerígenas cayeron más de un 50 % en chicas de 15-20 años y más de un 30 % en las de 20-25. De rebote, la salud de los chicos también se vio mejorada: en los de 15-20 años la aparición de verrugas genitales cayó del orden del 50 %. Ojo, estas cifras son sobre el total de la población, que incluye gente no vacunada. El estudio deja claro que, en aquellos sitios donde la vacunación fue más extensa, los números mejoran. Más claro, agua. Los cánceres por papiloma serán derrotados… si nos vacunamos.