Mi hija Greta


Mi hija Hildegart es una película basada en un caso que conmocionó a la España de la Segunda República. Aurora Rodríguez Carballeira, tras elegir al hombre que consideró adecuado para concebirla, dedicó su vida a hacer de ella el modelo de la mujer del futuro. Hildegart fue un experimento educativo de su madre, militante del PSOE , del Partido Republicano Democrático Federal y la Liga Mundial por la Reforma Sexual. El 9 de junio de 1933, Aurora la asesinó mientras dormía de tres tiros en la cabeza y uno en el corazón; el motivo fue que Hildegart había comenzado una relación sentimental con un hombre, lo que la apartaba del proyecto delirante concebido por su madre.

 La utilización de los niños para compensar las fantasías de poder o fama de los padres son frecuentes, no hay más que ver los múltiples programas de televisión dónde se exhiben pequeños habilidosos.

El caso de la mediática Greta Thumberg se parece al de Hildegart, no por lo dramático, sino en la desprotección de los niños cuando son usados por los adultos y Greta parece haber sido elegida -el Papa incluido- como nueva misionera del «cambio climático». La historia de esta niña la escribe detalladamente su madre en un reciente libro Escenas del corazón (2018).

Greta tiene 16 años, después de años de depresión, trastornos de la alimentación y ataques de ansiedad se diagnosticó como un síndrome de Asperger, autismo de alto funcionamiento y TOC. La madre Malena Ernman -cantante que representó a Suecia en Eurovisión- nos presenta la historia de «una familia en crisis y un planeta en crisis», postulando que la opresión de las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad provienen del mismo problema: el cambio climático. Greta ha recibido todos los focos, premios, portadas, audiencias y parabienes de un mundo dónde hace tiempo que asistimos a la «adultización» de los niños y la «infantilización» de los adultos. «Quiero que te asustes, quiero que sientas el miedo que siento yo todos los días», sollozaba en Davos, y esta misma semana pronunció un discurso sobreactuado en la ONU que sugiero vean en Youtube y saquen sus conclusiones. ¿A quién se dirige esta niña? ¿Qué la desgarra de esa forma? ¿Quién le está fallando y traicionando? La función de los padres es evitar a toda costa la sobreexposición del menor a la mirada pública. No cuestiono que el cambio climático sea una amenaza, pero Greta es una niña y los adultos tiene la obligación moral de serlo y no delegar su responsabilidad en las emociones y sueños mesiánicos de una niña atormentada. Quién está más enfermo, ¿el clima o Greta? ¿La familia Thumberg o la sociedad? ¿La niña o los adultos?

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