Hazte la víctima, mujer


Si es que lo eres, ten el valor de ir de víctima, mujer. Porque es de valor afrontar las circunstancias como una las vive, las siente y las ve. Es en la ira y el abuso donde hay cobardía, que siempre se ejercen contra el vulnerable, por su edad o su condición, por un sentido del honor grabado a fuego que encierra infiernos que un día se desatan y acaban con todo, y es como que nadie sabe qué pasó. ¿Cómo no? Está ahí, a flor de tuit. ¿Cuántas veces relativizamos lo doméstico justo por falta de valor, bajamos la mirada, tragamos violencia por amor, cuántas veces se oye eso de «no vayas de víctima, mujer»? La historia se repite siguiendo el mismo patrón. Se anuncia en frases lacra que uno tiende a disculpar, incluso a reír o a defender. Hemos visto a una madre decir «O meu fillo é un santo» sobre el hombre que mató a Sandra, Alba y Elena, la infancia de sus dos hijos, horas después de escribir en Facebook a su ex: «Deixa de ir de víctima, que cansades». La violencia machista la ejercen el hombre y la mujer. Hay que cansar hasta que cale, hasta reeducarse y entender. Hay que seguir en la lucha de Sesé, de Ana Orantes, que marcó un antes y un después en la violencia de género, tras ser asesinada por tener el valor de mostrarse en televisión como la víctima de 40 años de maltrato. No nos equivoquemos. A las víctimas les falta amparo, no valor.

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