Qué es ser hombre


La cuestión en el año 2019 es qué es ser hombre o, quizás, cómo serlo. Porque en la cima de la pirámide social siempre ha habido un hombre, el hombre. Pero ahora ya no. La cuestión tiene desubicados a unos cuantos, acostumbrados a que seamos las mujeres las que vivamos en un perpetuo debate con nosotras mismas, a veces una lucha encarnizada entre una asignación de siglos y la conciencia de que las cosas han de ser de otra manera.

El escritor Edoardo Albinati realizaba ayer la autopsia de la masculinidad y sentenciaba que el patrón dominante de la virilidad, tan vigente como siempre, está alumbrando hombres enfermos que viven como una maldición entrar en el corsé del gran machote. Ese paradigma del tipo fuerte, valiente y decidido construido a golpe de cincel durante siglos, tac tac tac, con la ayuda inestimable de la religión, la política, la literatura y el cine, todo un arsenal cultural sucesivo para que los roles estuvieran claros.

Sabemos del trabajo y del sufrimiento de las mujeres para violentar esa construcción pero ahora empieza el desafío masculino para renunciar a privilegios injustos pero también para encajar en una modernidad que muchos viven aquí con desconcierto cuando no con violencia.

Algo hay de esa virilidad caduca y amenazante en el Mario al que Luis Tosar presta los ojos en la excelente Quien a hierro mata, una película en la que el camino inexorable hacia el horror utiliza como combustible el rencor aunque también se olfatean muchos códigos de soberano y sol y sombra que ya no cuelan.

Esa pulsión del viejo macho es la que se desmorona. Muchos viven ese colapso manoteando. Así que si no es por nosotras, que cambien por ellos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
26 votos
Comentarios

Qué es ser hombre