¡Irresponsables!


La Voz

Absoluta irresponsabilidad. Esa es la única conclusión después de tres meses de parálisis, una intensa semana de idas y venidas y dos fallidas votaciones de investidura. Y no es un fracaso solo de Pedro Sánchez, sino de todos nuestros líderes políticos. Porque ellos, quienes supuestamente tienen una vocación de servicio público, quieren estar en el Parlamento para defendernos y cuidarnos, han dejado claro que son palabras huecas y que lo que más les preocupa es lo suyo, su sillón, sus expectativas a corto plazo y quién gana «el relato». Ninguno está pendiente de la educación de nuestros hijos, el cuidado de nuestros mayores, el entorno en el que tienen que defenderse las empresas o los problemas de los parados.

Sánchez quería un Gobierno en solitario pero ante la necesidad, y tras atornillar a Podemos hasta el punto de dejar fuera de un futuro Ejecutivo a Iglesias, ha negociado y ha estado a punto de dejar entrar en el Gobierno a representantes de la formación morada con tal de manternerse en la Presidencia. Pero como la suma no daba, estaba dispuesto a ceder lo indecible a toda esa lista de partidos minoritarios a cambio de su apoyo. Una gran irresponsabilidad, porque significa comprar con inversiones y mejoras a los representantes de unas comunidades, mientras quedan en la cuneta las autonomías sin representación, como Galicia.

Su socio preferente, el partido liderado por Pablo Iglesias, también ha mostrado una cierta desesperación por aferrarse a un gobierno de coalición. No han trascendido desacuerdos con el PSOE en las ideas de fondo, en las políticas a poner en marcha, las discrepancias han llegado solo por el número de sillones y las competencias. E Iglesias no ha dado su brazo a torcer. Una gran irresponsabilidad por parte de Podemos, que ve en el poder la única forma de mitigar los malos resultados del 28-A.

Ausente de las negociaciones, pero no por ello menos culpable, los focos han de caer con toda la intensidad sobre Albert Rivera. Ciudadanos tenía la representación y la fortaleza suficiente para tender puentes con el PSOE y cerrar un gobierno, que centraría al PSOE y lo alejaría de los populismos y los independentistas. Es imposible entender por qué Rivera ha permitido que sobre España planease un gobierno condicionado por los grupos catalanes, en un momento especialmente grave, cuando falta poco para que se conozca la sentencia del conflicto secesionista. Semejante irresponsabilidad responde a la creencia de que con esta postura habrá elecciones de las que saldrá reforzado. Algo que está por ver, porque su egoísta postura está destrozando a su formación y puede pasarle factura.

Y queda Pablo Casado, al que también se le puede exigir que tenga con el PSOE la generosidad que los socialistas tuvieron con Rajoy hace tres años, más allá del desplante que entonces protagonizó el propio Sánchez. La irresponsabilidad de Casado se sostiene en su perspectiva de que una cita electoral en noviembre puede hacerle mejorar sus números, a costa del desgaste de Ciudadanos y Vox.

O sea, que nuestros líderes están a lo suyo, en un ejercicio de máxima irresponsabilidad que nos lleva a preguntarnos: ¿Y quién cuida de nosotros? Y a respondernos: nosotros mismos. No podemos contar con ellos.

Sánchez fracasa en su intento de investidura

Fran Balado

Se repite la historia del 2016: Pedro Sánchez vuelve a fracasar en su intento de investidura. El candidato socialista tan solo logró sumar el apoyo del diputado del PRC de Revilla en la votación de este jueves, quedando en evidencia su soledad. El presidente en funciones se las prometía muy felices en la noche electoral, celebrando su incontestable triunfo, pero a lo largo de los casi tres meses que han transcurrido desde entonces se ha mostrado incapaz de tejer las alianzas que requería para prolongar su estancia en Moncloa.

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