La presidenta de la Comisión Europea

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Es la mujer del momento. Es blanca, rubia y tiene los ojos azules. De hecho, pese a sus sesenta años y ser madre de siete hijos es una mujer atractiva. Pero ninguna de estas cualidades, que seguramente ocuparan las portadas y programas de los medios rosa, resulta relevante, lo verdaderamente importante es que esta licenciada en Medicina acaba de ganar la votación para presidenta de la Comisión Europea. Es la primera y su nombramiento ha requerido largas horas de negociación, días y noches enteros, pero creo que al final ha merecido la pena. Tiene una larga trayectoria política y ha ocupado un gran número de puestos de alta responsabilidad en su país de origen, Alemania, como miembro del partido conservador ya que, entre otros, ha sido ministra de Asuntos Familiares, ministra de Trabajo y ministra de Defensa.

Su discurso de un poco más de media hora de duración, durante el cual presentó las líneas directrices de su programa para su mandato, es de los que merecen ser escuchados en su integridad. Cuidadosamente redactado, recoge todas las preocupaciones medioambientales, sociales y económicas que deberían de centrar el futuro de la Unión Europea y del mundo en general. No hay duda de que su contenido está dirigido a complacer a los partidos de izquierda que la han apoyado sin irritar demasiado a los de centro derecha. Seguro que a los nacionalistas les ha salido urticaria al escuchar cómo la ley del mar obliga a rescatar a todos los náufragos y a muchos habrá disgustado la idea de dar más tiempo a los británicos para gestionar el brexit, pero a mí me ha dado esperanzas de cambio, de lucha por el futuro de los jóvenes y la protección de los más desfavorecidos con salarios justos y el pago de impuestos razonables por las grandes corporaciones.

Mientras en Estados Unidos cuatro congresistas no anglosajonas han tenido que formar un escuadrón de lucha frente al misógino, machista y racista Trump, en Europa la presidenta Von der Leyer reclama paridad para los puestos en la Comisión. Y eso sí que es un gran paso para la humanidad.