Carta abierta a Albert Rivera

OPINIÓN

EFE | OLIVIER HOSLET

Estimado Albert: aunque siempre te tuve por algo ligero, y nunca creí que pudieses convertir a Ciudadanos en la alternativa liberal al PSOE, creo que en tu intención de construir un partido, cosechar éxito electoral y llegar a ser un líder esencial en la política española has hecho ya lo más importante. En lo que a mí respecta, pienso que has llegado mucho más lejos de lo que te habíamos augurado, y que por eso deberías aparcar tu obsesión por crecer, y conseguir el sorpasso al PP, para preguntarte qué puedes hacer por España; o que estrategia puedes desarrollar para que todos los éxitos que ya alcanzaste, y todo el poder que has acumulado, se puedan aplicar a unir el país, tranquilizar su política y su democracia y aumentar el bienestar de todos los ciudadanos.

Aunque tú no te lo creas, y la extrema volatilidad de este agitado tiempo te parezca un generador de oportunidades para crecer y multiplicarte -o para «asaltar el cielo», como dijo Iglesias-, estás en el momento ideal para convertirte en el líder providencial de la política española; capaz de poner orden y paz en el sistema, solucionar el volcán catalán y evitar que esa pesadilla en la que se ha convertido el procés siga arrojando cenizas incandescentes sobre toda España y sus instituciones. Tú puedes arrebatarle al independentismo la palanca que les permite desestabilizarlo todo y jugar al póker con nuestra seguridad e intereses. Tú puedes evitar estas coaliciones atrabiliarias -en las que hoy participas-, que siguen cuarteando el sistema de partidos hasta el nivel de lo insoportable. Tú puedes impulsar una racionalización política y económica del Estado acorde con nuestra realidad social y económica y congruente con esa Europa a la que, con tanto entusiasmo, nos hemos adherido. E incluso puedes iniciar el aggiornamento de la Constitución, para dotarla de mejores defensas jurídicas y políticas, y para acabar con esta sensación de bamboleo que define últimamente nuestro gran Estado de derecho.

Para eso solo necesitas hacer dos cosas que, aunque exigen mucha fuerza moral y renuncia personal, puedes resolver en una mañana, ante ti mismo, con el teléfono móvil. Y esas dos cosas son: 1) Asumir que te has convertido en la bisagra liberal del sistema; que has expropiado de este importante capital a los nacionalistas y que -mientras en el Olimpo se decide, sin consultarte, tu último destino- tienes que poner tu capital a trabajar, y renunciar, de momento, a mayores ambiciones; y 2) Llamar a Sánchez, que te está esperando, y proponerle formar un Gobierno con mayoría absoluta, y con un programa riguroso y realista que resitúe a España en la senda de estabilidad y progreso de la que nos estamos apartando.

De los aplausos no te preocupes, que para eso estamos aquí los socialistas del «con Rivera no», muchos de tus militantes, Rajoy, el díscolo Valls, yo y millones de españoles. Esta es tu oportunidad. Aunque sospecho que no te vas a atrever, y me vas a defraudar. Con mi mayor consideración.