El laberinto de Alberto Carlos

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto Sánchez Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Alberto Carlos Rivera, el líder de Ciudadanos, debe de estar pasándose las noches en blanco, con serios problemas para conciliar el sueño. Y no es para menos. Tras los resultados de los comicios del 26M, sin lograr dar el sorpasso a los populares y sin conseguir una comunidad ni un ayuntamiento importante, ha llegado el momento de la verdad; ese en el que puede estar jugándose el futuro de su formación y, lo que es peor, con un abanico de decisiones que, sea cual sea la que tome, entraña serios peligros. 

Una vez constatado que lo que los españoles desean es negociación y acuerdos, y que los dos bloques ideológicos no son suficientes por sí solos, queda establecer los pactos. Y los pactos poselectorales son muy traidores. Tanto te pueden encumbrar como te pueden arruinar. Además, el electorado acostumbra a perdonar mal los vaivenes y las incongruencias de las formaciones a las que respaldaron.

En ese escenario, Ciudadanos tiene reservado un papel estelar. Pero extraordinariamente peligroso. Porque se apresuró a establecer un cordón sanitario con los socialistas, pese a que más de la mitad de sus votantes lo rechazan; ahora se niega a negociar con Vox, tras lo de Andalucía y Colón; se arrima al PP, pero tampoco mucho, y por si todo esto fuera poco, se le subleva Valls en Barcelona, y no se descarta una fuga de dirigentes, si los pactos no los convencen.

Difícil camino es el que les queda para abandonar el laberinto en el que se metieron. ¿Va a permitir la continuidad de la familia Baltar Corporation en Ourense? En Madrid, ¿a quién apoyará? ¿Y en Castilla y León?

La solución tampoco es pactar a izquierda y derecha como quien juega a la ruleta. Tienen que explicarlo y convencer. Y no lo tiene nada fácil Alberto Carlos Rivera, desengañados como estamos de sus mensajes contradictorios, enmendados y endebles. Y con una credibilidad destartalada después de meses y meses asegurando una cosa y haciendo exactamente la contraria.