Chico, tócame bossa nova


Lo mejor de las plataformas como Netflix es que puedes entrar en ellas y vagabundear por todo ese cajón de ofertas con la ilusión de sorprenderte. Coisa mais linda ha sido una sorpresa, todavía no sé si me atrevería a recomendarla, pero he caído en ella con ese mismo dolce far niente que produce el tiempo de las vacaciones y que la serie brasileña reporta con la misma luminosidad. Sin grandes fastos ni mucho bombo, la historia de Coisa mais linda va calando por el propio placer de ver Río de Janeiro en los años 50; por una fotografía y una puesta en escena atractiva, que enlaza estéticamente con series como Mad Men o Mrs. Maisel, en un dejarse llevar muy sensorial, que apela más al gusto que a la escrita. Aunque el guion esté fundamentado en el empoderamiento de un grupo de amigas dispuestas a cambiar su mundo, pese a todas las trabas sociales de aquel tiempo. Pero cuando falla el guion, sale la bossa nova, y entonces da igual que no sea la mejor serie (diría serial) del momento ni tenga los medios técnicos de las superproducciones. El encanto de Chico (y qué chico!) tocando su guitarra a Maria Luiza es suficiente para abandonarse al placer de la bossa nova y a ese tema susurrado, Eu vim aquí pra ver o mar. Un océano de deseo no puede caber en una serie, pero si aporta unos minutos de música brasileira é a Coisa mais linda de ver. O sea que, sin querer, la recomiendo.

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