Notre Dame es y será un edificio vivo


Arde Notre Dame y Europa se conmueve ante la posible pérdida de un símbolo de la arquitectura gótica e inspiración de numerosos escritores y artistas. La profecía de Víctor Hugo parecía cumplirse el lunes al desplomarse la aguja de la catedral de París, haciéndonos cerrar los ojos, incrédulos. Al final, cuando los bomberos consiguieron sofocar el incendio y comprobamos que no se había perdido todo, respiramos aliviados. Este triste acontecimiento refrescó la memoria de los españoles más longevos recordándoles el incendio de la catedral de León (29 de mayo de 1966), provocado por un rayo que carbonizó la estructura de madera del templo.

La construcción de Notre Dame, ejemplo del gótico francés, comenzó a mediados del siglo XII. El estilo gótico se caracteriza, sobre todo, por la altura de sus edificios, que buscan acercarse al cielo persiguiendo la luz que se identificaba con el Creador. Esta espectacular elevación trajo como consecuencia problemas de estabilidad estructural que se solucionaron con atrevidas e ingeniosas propuestas arquitectónicas, como los característicos arbotantes utilizados desde comienzos del siglo XII. 

La planta de Notre Dame es basilical con cinco naves, un transepto que no se refleja en el exterior y un doble deambulatorio. Los citados arbotantes se introdujeron en el edificio a finales del siglo XII. La cubrición de las naves fue solucionada con bóvedas de crucería cuyas cargas se transmiten a los pilares, consiguiendo aligerar y elevar el espacio interior del templo. El alzado principal está dividido verticalmente en tres partes -dos torres y un cuerpo central- y horizontalmente en otras tres bandas. La sección áurea parece estar presente en las proporciones de la fachada.

Durante la Revolución francesa, la catedral fue casi devastada y se realizó una importante restauración a mediados del siglo XIX, a cargo de Eugène Viollet-le-Duc, que duró un cuarto de siglo. El arquitecto quiso acentuar la verticalidad del templo y elevar al cielo una arquitectura nacida para tocarlo.

A pesar de catástrofes como la del lunes, Notre Dame es y será un edificio vivo que nos habla del pasado y nos cuenta las historias escritas en sus muros, y que a partir de ahora comienza un nuevo capítulo. Cuando sea restaurada, Francia recuperará un símbolo y los franceses volverán a sentirse orgullosos de una de las catedrales góticas más bellas del mundo.

Por Marta Colón Alonso Doctora arquitecta

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