Permiso de paternidad: el primer paso


Los marcos legales también son necesarios para consolidar cambios sociales o tendencias, esto se ejemplifica perfectamente en el permiso de paternidad de 16 semanas, que considero ayuda mucho a pensar en las cosas importantes de la vida.

Los hombres, en general, nos hemos dedicado históricamente a potenciar ciertos valores que tenían que ver mucho más que ver con lo público que lo privado, y de ahí la prevalencia de la fuerza y el protagonismo como eje de las masculinidades. Las sociedades postmodernas actuales están sufriendo una serie de cambios que hacen que las reglas de juego aprendidas ya no nos sirvan, entre ellos nuevos modelos familiares (con un auge de familias monoparentales) o la baja demografía. Sin duda el feminismo contribuyó de forma decisiva a instaurar nuevas ópticas, entre ellas la necesidad de que hombres y mujeres disfrutemos al máximo del cuidado de hijos y el equilibrio necesario entre trabajo y familia.

Se debe todavía luchar contra una cultura que considera que son las madres las encargadas del cuidado y que los hombres deben dedicarse más al papel de proveedor; por eso es necesario cambiar estereotipos: los hombres tenemos que ocupar esos espacios de los que, consciente o inconscientemente, nos hemos autoexcluido, y que nos sitúen en las éticas de los cuidados y de los afectos, muy necesarias a la vista de cómo va el mundo mal llamado desarrollado. Y ahí es donde propuestas como la de extender a 4 meses los permisos de paternidad son medidas muy necesarias y aplaudidas, siendo estos permisos, obligatorios e intransferibles, los que pueden ayudar a un mayor equilibrio de usos del tiempo.

Otro debate interesante es si esta baja se debe simultanear, es decir, si deben coincidir el padre y la madre al mismo tiempo en ella todo el período. Entre los argumentos para defender la no simultaneidad estaría que el margen del cuidado de los bebés por parte de los progenitores aumentaría hasta un máximo de 8 meses, sin abusar de abuelos y abuelas ni guarderías, al mismo tiempo que se pondría un cortafuegos a un nuevo escenario de micromachismos encubiertos, donde algunos padres disfrutaran de permiso de paternidad para dedicarse a sus ocios.

De todas formas, este solo es un primer y necesario paso para la conciliación y el aumento de la calidad de vida.

Por Jorge García Marín Profesor de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela

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