A cuenta de los fallidos Presupuestos


Me encantaría poder escribir excelencias sobre los Presupuestos Generales del Estado para el año 2019 que han sido rechazados y que había preparado nuestro Ejecutivo junto con el partido Unidos Podemos, pero lamentablemente no eran los presupuestos que necesitaba la economía española en estos momentos, en que tanto la economía mundial como la europea muestran claros signos de desaceleración. Con este telón de fondo, los PGE-2019 deberían haber servido para afianzar la confianza en nuestra economía, estimular la inversión privada de nuestras empresas e impulsar el crecimiento de la productividad y la competitividad, alargando así la fase expansiva del ciclo y de creación de empleo. Pero si valoramos las fallidas cuentas presentadas por el Gobierno para el 2019, no solo sobreestimaban el crecimiento mundial, el de la eurozona y el de España, sino que también la creación de empleo y la reducción de la tasa de paro estaban sobrevaloradas.

Las cuentas de gasto, de marcado carácter electoralista, reflejaban un notable aumento del gasto público del 5,3 %, sin plantearse si este gasto era sostenible en el futuro. Y como no podía ser de otra manera, para financiar este gasto y limitar el déficit, las cuentas reflejaban fuertes subidas impositivas tanto en los impuestos directos, que se incrementaban un 6,5 %, como en los indirectos, que aumentaban en un 15,8 %, porcentajes que, sin lugar a duda, duplican y triplican el crecimiento del PIB nominal en un 3,8 %. Pero es que, además de ser incumplibles, los fallidos Presupuestos eran dañinos para nuestra economía. Medidas como la fuerte subida de cotizaciones sociales máximas y mínimas, el incremento del impuesto sobre sociedades, la subida del salario mínimo o la aparición de nuevas figuras tributarias, como la ‘tasa Google’ o el Impuesto sobre Transacciones Financieras no solo dañan fuertemente la competitividad de las empresas, sino que además restan atractivo a nuestro país como destino de inversiones extranjeras. Recuerde el lector que tenemos una deuda externa neta y una deuda pública muy elevada y cualquier medida que debilite la competitividad exterior, o que aumente el déficit, nos hace muy vulnerables.

El Gobierno alegó para aprobar estas cuentas que eran unos Presupuestos muy sociales que aumentarían el bienestar de la clase media, pero obviaron que la mejor manera de incrementar el bienestar de un país es aumentando la renta per cápita, por lo que es necesario producir y vender más y mejor que los demás. Sin embargo, poco han primado en estas cuentas rechazadas las políticas de carácter económico orientadas a mejorar la competitividad, la productividad y la internacionalización de nuestras empresas.

Por Almudena Semur Secretaria general del Instituto de Estudios Económicos

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