Juan Carrasco no es Frank Underwood. No tiene su talento para manipular a su antojo, aunque hace lo que puede. El protagonista de «Vota Juan», la nueva comedia de TNT, ha venido a contar con acidez que la alta política española requiere grandes sacrificios y chapuzas. Lo hace desde el punto de vista de Juan, un ministro de Agricultura bocazas, trepa y mediocre con un alto concepto de sí mismo. Su objetivo es llegar a la Moncloa a cualquier precio, aunque para ello tenga que renegar de todo, incluida una familia que resulta ser un estorbo en esa progresión fulgurante que él visualiza.
Por saber, Juan no sabe ni gestionar una «crisis del pimiento de Padrón», con la que debuta el primer capítulo. Una supuesta intoxicación genera un conflicto con los productores y un boicot al producto gallego que él inflama aún más cuando descubre una información confidencial que puede usar en su propio interés. Toda su aspiración es conseguir que a sus ruedas de prensa, vacías por lo general, acuda alguien del programa de Ana Rosa. «Algo habremos hecho bien», dice cuando lo consigue.
El espíritu cómico de la serie se apoya en el prometedor tándem compuesto por Javier Cámara y María Pujalte, el ministro y su jefa de prensa, cuyas vocaciones de servicio se reducen al deseo de mantenerse en la capital para no volver a Logroño a hacer política local.