La vivienda disimula a Errejón


Para juzgar lo ocurrido este martes entre Podemos y el Gobierno al tumbar el decreto-ley de alquileres se pueden adoptar dos actitudes. Una, ponerse oficialista y reconocer que es una mala noticia, pero la derrota gubernamental no es tan grave: de los ocho decretos sometidos a votación, se aprobaron siete y se rechazó uno. Por lo tanto, victoria global del Gobierno por 7 a 1. Sumados los aprobados ayer a los 17 anteriores, el balance es de goleada absoluta: 24 decretos aprobados y solo uno rechazado. A Pedro Sánchez le sale un magnífico balance de esta forma de gobernar por decreto-ley. No es lo más democrático, pero es lo más efectivo.

La segunda opción es ponerse dramático y ver en el rechazo al decreto el primer aviso de Podemos al PSOE, el primer distanciamiento y, por tanto, el gran indicativo de ruptura, que supondría el adelanto de las elecciones. No lo creo. Podemos rechaza el decreto-ley por una razón confesada: porque no recoge los acuerdos de Iglesias y Sánchez. En concreto, la limitación de precios y el coto a los fondos inmobiliarios. Y nada más. El propio partido se preocupó de decir: «No buscamos humillar (al Gobierno), ni hacerle daño, ni deshacer la mayoría que se formó en la moción de censura». Ante esa intención, elimínese toda tentación de encontrar en el rechazo un golpe bajo a Pedro Sánchez.

Lo que sí puede haber es otro grupo de razones ocultas que hicieron imposible el pacto con el ministro. Son, a mi juicio, las siguientes:

1ª.-. Podemos no quiere tumbar al Gobierno, pero sí necesita hacer que se note su existencia en plena crisis Errejón. Si hoy es noticia por lo que estamos comentando, no lo será por el cisma que agrieta al partido y transmite desaliento a las bases. El no al decreto les viene de maravilla para montar una estrategia informativa.

2ª.- La oposición al decreto es lo mínimo que se puede esperar de un partido populista. Se ha demostrado cuando se increpó así al ministro de Fomento: «Póngase usted del lado de la gente». Populismo es desconocer las razones del mercado, poner a las administraciones como controladoras y fabricar un enemigo externo, que estaría formado por los fondos buitre.

Y 3ª.-. Ante las elecciones que vienen, Podemos necesita hacer notar su propia personalidad, ahora diluida, y que se perciban las diferencias de Pablo Iglesias con Pedro Sánchez.

Creo que eso es todo lo ocurrido con el famoso decreto. Y respecto a los precios, que nadie lamente que no haya triunfado la tesis de Podemos: mientras no haya más oferta de alquiler y los fondos se sigan haciendo con la propiedad de cientos y miles de pisos, no les queda más remedio que subir.

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