Alas once de la noche acababa, hace diecisiete años, la emisión del primer capítulo de Cuéntame en Televisión Española. En torno a esa misma hora, empezaba, la semana pasada, el último episodio encabezado por el protagonista de esta serie histórica. Sesenta minutos de retraso se han ido acumulando en el prime time español a lo largo de los últimos años a fuerza de prolongar la duración del informativo nocturno y de alentar los espacios previos a los contenidos estrella para adaptarse a las costumbres tardías del público.
TVE ya renunció hace tiempo al compromiso adquirido hace unos años de arrancar a las diez de la noche y sigue apostando por espacios previos como Lo siguiente. Las privadas tampoco van a hacerlo mientras los picos de audiencia se sigan produciendo más tarde.
Si el horario televisivo español es una rareza es porque la programación se ha ido amoldando a la realidad de un país en el que la gente llega muy tarde al sofá. Pero en tiempos del consumo a la carta las cosas pueden empezar cambiar. En una época en que el espectador se ha convertido en su propio programador, las cadenas generalistas públicas y privadas han creado LovesTV, una plataforma conjunta que englobe sus contenidos bajo demanda para llegar al espectador que ya se ha cansado de esperar.