¿Tremendo éxito o alivio?


Si en estas elecciones de medio término estaba en juego «el alma de América» como alertaba Barack Obama días antes, los resultados obtenidos por demócratas y republicanos confirman la división de la sociedad americana. Por ello es comprensible el alivio del ultranacionalista presidente Trump porque los resultados le permiten no tener que reconocerlos como un duro reproche a su política, por más que esos mismos resultados hayan limitado su poder puesto que otorgan la mayoría en el Congreso a los demócratas.

No hay duda de que el presidente Trump es un líder ultranacionalista y ultraconservador, y que su discurso y sus políticas se han movido en esos extremos. Y como buen populista ha decidido que su política pasa por el desprestigio de las instituciones y la sociedad civil, calificando a sus oponentes, sean partidos políticos, jueces, administración o medios de comunicación críticos, de antidemócratas y antiamericanos.

Los resultados electorales indican que los EE.UU. siguen divididos en torno a sus grandes debates políticos: América primero, inmigrantes, raza, minorías, derechos civiles, religión o armas, y que esta división es geográfica. Temas que Trump ha utilizado a lo largo de su mandato y en campaña para ahondar la división existente entre las dos Américas.

Los resultados del Congreso limitarán las capacidades de Trump y de los republicanos en la segunda parte del mandato presidencial para llevar adelante sus leyes, mientras que los demócratas podrán impulsar proyectos de ley o comisiones de investigación. Capacidades limitadas a su vez por la mayoría republicana en el Senado lo que les permitirá bloquear leyes del Congreso, y les dará vía libre en sus nombramientos, especialmente en el gran afán presidencial: controlar el Tribunal Supremo, máximo órgano de control de la democracia americana. Sin embargo las políticas más agresivas de Trump, sea el muro con México, las políticas migratorias, desmantelar el proyecto sanitario de Obama o las ventajas fiscales para los millonarios, se encontrarán con severas limitaciones frente a la mayoría demócrata del Congreso. Mayoría que, por sí sola, no garantiza que los demócratas hayan logrado situarse en posición de ventaja para las presidenciales del 2020.

Es dudoso que Trump negocie sus políticas con la nueva mayoría del Congreso pero sí verá limitado su poder.

Los ciudadanos americanos han tenido a su alcance las capacidades que les otorga la democracia liberal para controlar el poder y las han ejercido. Depende ahora de la mayoría demócrata en el Congreso mantener y acrecentar la esperanza. No solo de los ciudadanos americanos, sino también de todos aquellos que en el mundo desean limitar el avance de los populismos ultraconservadores y xenófobos cuyo objetivo es recortar o eliminar las democracias. Porque eso es, precisamente, Trump, sus redes y sus intereses.

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