El «sorpasso» y la crispación


Ni siquiera mil fotos con Aznar podrían compensar a Pablo Casado el mal trago de verse superado en la encuesta del CIS por Albert Rivera. El barómetro tiene miga, y no solo por disparar al PSOE en la primera posición o por también mostrar el doble sorpasso de Ciudadanos al PP tanto en voto directo como estimado, sino también por reflejar el gran valor al alza en la política española: la crispación.

Solo hay que mirar las noticias y los informativos para ver que el Congreso y el Senado cada vez se parecen más a lo más negativo de los muros de Twitter o Facebook. Retroceden los argumentos, los diálogos y los debates. Avanzan los eslóganes con poco apego a la realidad, las invectivas, las acusaciones de trazo grueso e incluso descalificaciones que no deberían ser admitidas en cámaras parlamentarias.

Los ciudadanos lo perciben. Más del 90 % creen que hay crispación. Les preocupa mucho. Y atribuyen la responsabilidad a los políticos y a los partidos. Nadie debería de sorprenderse de que sean el PP y los indepes los que se llevan la palma. Ni de que sea Casado el principal señalado como crispador. Hiperactivo y charlatán, el sucesor de Rajoy tiene que hacer frente a un desafío inédito desde tiempos de Fraga: luchar por el liderazgo de una derecha fragmentada. Y no le va muy bien.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
15 votos
Comentarios

El «sorpasso» y la crispación