El estado de la autonomía


He aquí el interés que despertó en O Hórreo el debate sobre la autonomía. Se resume en tres palabras y un signo de puntuación: Antonio, de Ribadeo. Este hombre fue todo el «público» asistente a la última jornada del cónclave político más importante del año, una especie de Barça-Madrid de la retórica. Pero en los Barça-Madrid dicen las radios que «no cabe un alfiler», y en la tribuna de invitados de O Hórreo cabían ayer 20 hormigoneras. Si el estado de una autonomía se pudiese medir con esta foto, hoy titularíamos «Antonio, el último gallego». Claro que hay más cosas que miden la salud de un país. Por ejemplo, la demografía... Sí, esta foto es tramposa porque no todo el mundo puede permitirse el lujo de pasar por la AP-9 para llegar al Parlamento. También, la excusa perfecta para programar un máster en la Rey Juan Carlos que trate sobre la desafección a la política.

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