Derecha partida por tres


Ojo, que muerden. Así empezó Podemos, y ahí lo tenéis: con poderío suficiente para decidir si Pedro Sánchez continúa como presidente y para condicionar los Presupuestos Generales del Estado. Un día sorprendió a todo el mundo con sus cinco eurodiputados y desde entonces se convirtió en referencia de la izquierda y del populismo. El atractivo y la novedad de su mensaje hicieron que algunas de sus formas y algunas de sus propuestas hayan sido adoptadas por los demás partidos. A efectos de poder, condenó al partido socialista a renunciar al sueño de la mayoría absoluta por tiempo indefinido.

Eso fue también lo que supuso la aparición de Ciudadanos para el Partido Popular: le dio un zarpazo en todas las elecciones, lo anuló en Cataluña y castigó a Rajoy, haciéndole perder la mayoría absoluta y condenándole a un final de mandato con las manos atadas. La venganza de José María Aznar es decir, como dijo ayer, que él había dejado un centro-derecha unido y ahora está dividido entre tres. El mismo Aznar tiene el corazón también partido en tres: el nuevo PP de Pablo Casado, Ciudadanos y desde este pasado domingo un nuevo okupa: el partido Vox, de fulgurante presentación en sociedad. Con lo cual, si C's le robó votos al PP, ahora Vox les puede robar votos a los dos. Es un auxilio con el que Pedro Sánchez no contaba ni en sus mejores sueños.

Pero, más allá de los cálculos electorales, la formidable publicidad que Vox consiguió en el acto de Vistalegre tiene un efecto quizá más importante: la incorporación al discurso político del lenguaje que caracteriza a la extrema derecha en toda Europa: una militancia activa contra la inmigración, acompañada de argumentos españoles como el problema territorial, singularmente la cuestión catalana. Esta sí que es la derecha sin complejos, que llama al PP y Ciudadanos «la derechita cobarde» y propugna nada menos que la desaparición de las autonomías y el procesamiento de todos los dirigentes independentistas.

¿El Partido Popular y Ciudadanos se han radicalizado desde que conocen estos planteamientos de Vox? No lo descartemos. Y tampoco descartemos que, para evitar que ambos partidos se desangren por su flanco más duramente conservador, vuelvan a la derecha intransigente. Esto sí que sería una revolución ideológica. Hasta ahora, el PP había absorbido de forma natural a la derecha más extrema; ahora, muchos planteamientos que estamos oyendo en boca de Casado y Rivera producen la impresión de que el extremismo empieza a ocupar el espacio del conservadurismo casi centrista. Y si Podemos arrastra al PSOE hacia el radicalismo y Vox hace lo mismo con PP y Ciudadanos, ya me dirán ustedes qué agentes políticos le quedan a la moderación.

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