La decencia no es lo que era


La situación no es buena. Ya no vivimos en el mejor de los mundos posibles, como señaló Leibniz en su Teodicea y repetía Felipe González sin citar a Leibniz. La ministra Montón tanto monta monta tanto como Cifuentes, pero peor, porque ella perdió la memoria y antes de dimitir no recordaba ni dónde eran las clases: iba en taxi. Los recuerdos son huecos. A mí me queda alguno en torno a la política. Aquel día en que Sánchez mirando con sus ojos fríos a Rajoy le dijo: «Usted no es decente». No importa. Es socialista y un socialista puede hablar de la decencia con más conocimiento de causa que cualquier otro ser humano. Un socialista, por ser socialista, es más sabio y mejor que el resto de los mortales. Por eso puede elaborar una tesis doctoral que avergonzaría a cualquier universitario y de paso a la propia Universidad y a España entera. España ha regresado a su estado natural, la izquierda, y hasta el 2030 tenemos Pedro Sánchez en la Moncloa, dijo él. Y yo digo lo que decía Thatcher: «El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás».

Dejemos las chanzas. La situación no es buena, insisto. Rectificaciones constantes, incumplimiento de promesas (elecciones, datos amnistía fiscal, reforma laboral...) y la controvertida tesis. Resulta curioso que el libro de Sánchez y Ocaña, que estuvo en el Ministerio de Industria y más tarde fue fichado por Florentino Pérez, fuese tan parecido a la tesis de Sánchez y que también lo firmase Ocaña. ¿Por qué?, me pregunto. Si la tesis es de Sánchez, el libro es de Sánchez. Y también resulta curioso que el más beneficiado con los contratos de la energía eólica, Florentino Pérez, cuando Ocaña se queda sin trabajo le dé un puesto en el Real Madrid. Todo esto sería suficiente para que los medios afectos a la izquierda se conjurasen para señalar que España está en ruina. Cosas peores se dijeron. ¿Cómo no se dicen ahora? Y más cuando acabamos de conocer el peor dato histórico de paro en muchos años. Pero ya no hay pensionistas en las calles y en TVE han desaparecido los viernes negros. Nos queda la decencia, pero cada vez menos.

Ahora, que todo indica que las cosas pintan mal para el Gobierno, algunos siguen hablando de Franco. No he visto a nadie que después de haber muerto cuatro décadas atrás haya propiciado más juego electoral. De eso se trata. Los decentes lo saben.

Imaginen que hubiese continuado Rajoy en la Moncloa. Imaginen que uno de sus ministros tuviese que dimitir a los dos días por fraude fiscal, otro por un máster fraudulento y que el de universidades afirmase antes de ser nombrado que la enseñanza privada va por delante de la pública.

Imaginen que la tesis de Pedro Sánchez fuese la de Mariano Rajoy, que no la tiene. Todo sería corrupción, todo caos, todo miseria. Pero nosotros vivimos en el mejor de los mundos posibles: gobiernan los socialistas. Gobierna la decencia.

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