Twitter, esa plaza


Iba para plaza de debate. Y acabó en una mezcla de casquería, lavadoiro, almacén de tóxico y patio de ejecución. Resumen del todo vale. Por eso ha vuelto Alex Jones, el hombre que acusó alegremente a Hillary Clinton de abusos a menores, por citar solo una perla del collar. Pero no solo está Jones. Las cadenas de retuits a veces se convierten en conversaciones de teléfonos estropeados. Baste un ejemplo. Hubo intrépidos navegantes que, al ver una información sobre la Rapa das Bestas, acabaron interpretando que allí mataban a los caballos como si fuera una corrida de toros. Hay plazas y plazas.

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