Lo inmoral


Una cena de amigos el jueves, día de botellón. La media de los presentes andaba sobre los cincuenta y la cuestión irrumpió no sé muy bien cómo. Alguien, para desdramatizar, dijo que ya su padre compraba un garrafón con los amigos y se lo bebían en medio de la plaza. Una de las presentes advirtió que se trataba de algo distinto, porque eran todos hombres y los hombres aguantan más el alcohol. Dijo que se lo explicaba siempre a las chicas: que no pretendieran beber igual que ellos, porque su hígado no procesaba el alcohol tan fácilmente. Entonces intervino un tercero para decir que se trataba de un planteamiento sexista. La interpelada contestó: «Es sexista, pero es cierto».

No sé si las mujeres aguantan peor el alcohol ni si hay diferencias entre el hígado de unos y otras o si, como mucho, todo se reduce a una cuestión de peso, porque parece cierto que, en general, las mujeres son más menudas que los hombres. De hecho, hace unas semanas noticiábamos que la Fiscalía considera inconstitucional y discriminatorio que el Ejército exija la misma estatura mínima, 1,60 metros, para acceder a la carrera militar, porque un 30 % de las españolas no alcanzan esa estatura, mientras que lo mismo ocurre solo con el 3,3 % de los hombres. Menos mal que consideran que es inconstitucional y discriminatorio el Ejército y no la Naturaleza. Pero a todo se llegará.

Lo interesante de la frase de antes, «es sexista, pero es cierto», tan espontáneamente pronunciada, radica en que pone de manifiesto el riesgo de prescindir de la verdad a la hora del juicio moral, como si lo bueno o lo malo no dependieran de cómo sean realmente las cosas, sino de cómo me gustaría que fueran.

@pacosanchez

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