14 de julio en León

Rafael Arriaza
Rafael Arriaza LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

02 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Pasar el 14 de julio en León me ha hecho reflexionar sobre la tendencia que tenemos a minusvalorarnos. Al visitar la Basílica de San Isidoro, uno se encuentra con un pequeño monolito que recuerda que en el 2013 la Unesco declaró a León «cuna del parlamentarismo mundial», por la celebración en esa basílica de la primera Curia regia en la que se incluyeron a los ciudadanos considerados como «hombres buenos» de las diferentes ciudades del reino de Alfonso IX. Poco después, la televisión se inundaba con los fuegos artificiales que teñían con los colores de la bandera tricolor el cielo de París y de casi todas las ciudades de Francia, en celebración del aniversario del día de la reunión de los distintos estamentos franceses sin derramamiento de sangre que tuvo lugar exactamente un año después de la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1790.

Resulta sorprendente que nosotros no celebremos como se merece el hecho de haber sido el primer pueblo que logró ser tenido en cuenta a la hora de tomar decisiones cruciales. En aquel momento, Alfonso IX prometió no hacer «guerra ni paz ni pacto a no ser con el consejo de los obispos, nobles y hombres buenos, por cuyo consejo debo regirme». Bien es cierto que los historiadores están de acuerdo en que aquello se debió a la situación de inestabilidad que vivía el monarca, que no creo que en aquella época, por no decir nunca, los poderosos dieran nada al pueblo gratis et amore, pero bueno fue arrancar ese camino.

Llama la atención que Galicia no haga valer su peso en aquel histórico momento: cuando Alfonso IX describió a quienes le acompañaban, el primero entre ellos fue el Arzobispo de Santiago, por lo que hay que suponerle un gran peso en las decisiones y consejos que tomase el monarca, que, no olvidemos, era en aquel momento rey de León y de Galicia.