La infinitud de la estulticia

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Me he preguntado muchas veces, desde que gestionaba las culturas zapateriles -fue ministra antes de ser ministra-, las razones de la incalculable excelsitud intelectual de Carmen Calvo Poyato. Solo he encontrado una: el ránking de Shanghái. España es el único país rico que carece de universidades entre las doscientas mejores del mundo: en el puesto 239 aparece la primera española. Lo dice la clasificación citada, la más fiable de todas ellas. De ahí la excelencia de Calvo Poyato, profesora titular universitaria. Eso sí, carente del más mínimo prestigio entre los profesionales que imparten Derecho Constitucional, disciplina a la que le ha caído el sambenito con Calvo Poyato. Nunca la universidad ha volado más bajo. En ella conviven auténticos sabios y los papanatas más eximios. No situaré a Carmen Calvo en ninguno de esos flancos.

La vicepresidenta Calvo, «experta constitucionalista», ha encargado a la RAE un estudio para adecuar la Constitución española a un lenguaje «inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres». Calvo cree que al «hablar en masculino» traslada al cerebro únicamente «imágenes masculinas». Lo dice ella, que la semana pasada pronunció una frase para la historia: «Sabemos cómo funcionan los hombres». ¿Se imaginan la que se montaría si alguien prominente, y de derechas a ser posible, dijese «sabemos cómo funcionan las mujeres»? Un portento. También la señora Calvo ha puesto en pie a la judicatura al hablar de un consentimiento «explícito» entre hombre y mujer a la hora de amarse. O sea, que lo mejor será que su pareja expida por escrito que consiente una relación carnal, de no ser así estará usted incumpliendo la ley. Un portento, repito. España de charanga. Estos que hablaban de los chavales titulados, sobradamente preparados, que tenían que emigrar, pretenden instaurar la dictadura de la bobaliconería más abyecta. La necedad. Lo decía Claude Chabrol: «La estupidez es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la tontería no».

En Galicia la propuesta de Calvo aún no ha calado. Pero calará. Espero que las mareas pronto reclamen un Estatuto más inclusivo. A partir del artículo tercero habla de «galegos», olvidando a las «galegas». Y esto hay que resolverlo. La Constitución es machista, el Estatuto también. Y hasta aquí hemos llegado. ¿Acaso esperaba usted otra cosa después de oír hasta la saciedad compañeros y compañeras, todas y todos? Desde primera hora de la mañana vuelve el soniquete. De la radio pública a los púlpitos del Parlamento se ignora por interés ideológico el masculino genérico, preceptivo (¡e inclusivo!) según las academias de la lengua. La corrección política vence. Y la vicepresidenta es solo el espejo de este infierno que habitamos. El ránking de Shanghái, con Calvo como profesora titular, acierta. Nunca la universidad española ha volado más bajo.