Matemática económica


Hace unos días visitó Galicia Finn Kydland, Premio Nobel de Economía 2004 (lo hace con relativa frecuencia, de hecho volverá en unos días). Consiguió el Nobel por transformar la manera en la cual se analizan los cambios que experimenta a lo largo del tiempo la economía a gran escala (la llamada macroeconomía). Entre los años 70 y 80 descubrió que las expectativas creadas de antemano por un anuncio de política económica pueden acabar siendo un problema, si estas expectativas conducen a un cambio en las reglas de juego. Sus ideas sobre la importancia de la consistencia a lo largo del tiempo de la política económica han influenciado enormemente el concepto de banco central en las últimas décadas (por ejemplo, el Banco Central Europeo).

Cuando el profano hojea los trabajos de investigación de Kydland, se sorprende de su elevada carga matemática: hojas y hojas llenas de ecuaciones, que revelan la complejidad que ha alcanzado esta ciencia para intentar predecir esa faceta humana tan difícil que es la economía. Hace unos días nos sorprendió al contarnos cómo el índice de desarrollo tecnológico de un país tiene un efecto directamente proporcional en su Producto Interior Bruto. Fue claro su análisis sobre la economía española: en torno a los años 90 experimentó una transición hacia un mayor peso del sector servicios en detrimento de la producción de bienes, algo que según él es la razón de varios de nuestros males estructurales. Su opinión sobre el rescate bancario: era necesario, y tras hacerlo deben ser devueltos al sistema sin injerencia del Estado.

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