¿Es el enemigo?

Así anunció Movistar su acuerdo con Netflix

José María Álvarez-Pallete no lleva casco. Pero levanta el teléfono. Levanta el auricular de un teléfono antiguo. Y en el ambiente empieza a flotar aquella frase. El eterno Gila: ¿Es el enemigo? parece preguntar el presidente de Telefónica. Al otro lado de la línea, el futuro. La máscara. V de Vendetta. Anonymus. Reed Hastings. Netflix. El gigante. La plataforma que ha conseguido eliminar de la cotidianeidad aquel socorrido a ver qué echan. Porque desde hace un tiempo echan lo que tú quieras. Nunca llegan a pronunciar la frase. Álvarez-Pallete no lleva casco, pero ay. Hay un instante. Apenas unas décimas de segundo en las que aparece Gila preguntando, ¿puede parar un momento la guerra? ¡Que si puede parar un momento la guerra! Y sí. Armisticio en la pantalla. Es oficial. Netflix y Telefónica se fusionan. Ya no habrá que elegir. Nunca más un expediente Frank Underwood, que desapareció de una plataforma para seguir existiendo en otra hasta que la verdad afloró por fin y lo borró de la faz de la ficción. Y asumió el poder su esposa, que es la que desde el principio tenía que ser presidenta. Se acabó la guerra. Ya no hay que elegir entre La Peste y Narcos. Entre Por trece razones y Vergüenza. Se acabó el dilema. ¿Prefiero a Joyce Byers o a Diane Lockhart? Es oficial. Hay tratado de paz. Las chicas del cable regresan a casa. A la compañía de teléfonos española.

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