¿Ruleta o «rosco»?


Mucha suerte y algo de cara dura. Hace cincuenta años que la bilbaína Rosa Zumárraga resumía en esos dos principios algunos de los talentos imprescindibles del manual del buen concursante. Ella acababa de convertirse en «la chica del millón» tras triunfar en el programa de preguntas y respuestas más famoso de la televisión de finales de los sesenta y sabía, ya por entonces, que manejar bien la situación y servir al espectáculo podía ser tan productivo como memorizar la Enciclopedia británica.

Tal vez su consejo podría ser hoy de utilidad para los aspirantes de muchos de los programas tipo test que afloran en la pantalla. Con la oferta de las tardes asentada con cada concurso en su sitio, la batalla se traslada a la hora de comer. Desde que Los Simpson dejaron Antena 3 y emprendieron camino a Neox, muchos espectadores han redescubierto La ruleta de la suerte, que, con doce años a sus espaldas, vive en una sucesión de récords de audiencia históricos. Su éxito ya ha obtenido respuesta. Desde mañana, Pasapalabra emite antes del informativo de las tres una serie de programas especiales «en familia» que tendrán de especiales lo que tarde en llegar el respaldo de la audiencia. A poco que el balance sea positivo, Christian Gálvez tenderá a asentarse en el doble turno de mañana y tarde. Tendrán que ser los espectadores quienes elijan: ¿ruleta o rosco?

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¿Ruleta o «rosco»?