Los peajes de cada día

Jesús Flores Lojo
Jesús Flores ES LO QUE HAY

OPINIÓN

30 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Mi amigo, que es un poco despistado, mete por error la Visa en el cajero en vez de usar la tarjeta de andar por casa. Diez eurillos de nada para tomarse un café de 1,20 en la barra, pillar tabaco con nicotina, alquitrán y un 78 % de impuestos; y pagarle al ayuntamiento, al que ya abona un impuesto anual, por aparcar en la calle, donde ya no hay espacio para estacionar gratuitamente. Son esos pequeños peajes de la vida diaria, sin contar con los de la AP-9. Pero en vez de darle el dinero, muy educado, el aparato le advierte: si sigue adelante, la entidad emisora le cobrará cuatro euros de comisión. Cuatro euros. Un 40 % de interés. Mi amigo -que cobra la nómina a través de ese banco que todas las semanas le da la turra para que pida un crédito de 14.000 euros que ya «tiene disponible», guarda en esa entidad sus ahorrillos, paga en ella sus facturas y la cuota anual de sus tarjetas, aparte de las comisiones de mantenimiento- cae entonces en la cuenta de su fallo y utiliza la otra tarjeta.

Mientras toma el café y mira de reojo para que el de la ORA no lo multe por pasarse un minuto del tiempo (había mucha cola en la Diputación, ese organismo tan útil para la vida cotidiana adonde fue a que le clavaran 500 euracos del IBI) mi amigo coge La Voz y lee las propuestas de un político (la información no especifica si ha pasado ese MIR de los políticos del que tanto se habla) para solucionar las pensiones del futuro: que los bancos, que ganan mucho en esta época poscrisis en la que los rendimientos de capital ya superan a los de la producción, «y a los que hemos rescatado todos», pongan dinero en la famosa hucha. Mi amigo, que además de despistado es un poco ingenuo, se pregunta: ¿Y no nos lo van a repercutir a nosotros?. «Qué va, ya sería mucho morro, cómo les van a dejar hacer eso»... pienso entonces. Perdón, piensa «mi amigo»... el ingenuo.