Criptolibertad

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Dicen en el New York Times que todo el asunto bitcoin y su burbuja, y en general, la proliferación de las criptomonedas, quizá sea un señuelo. Que algo mucho más importante puede estar ocurriendo: la vuelta de Internet a sus orígenes abiertos e igualitarios. O por lo menos, un movimiento para impedir que la identidad digital de cada uno quede comprometida cada vez que hacemos algo en la red. Me sentí muy mal cuando instalé por primera vez la aplicación de YouTube en el móvil. En cuanto la abrí, me sugirió una serie de vídeos que podrían interesarme y, efectivamente, tenían que ver conmigo, con lo poco que había usado YouTube hasta entonces: vídeos de golf y sobre Foster Wallace, de quien había buscado en la red un discurso y varias entrevistas. Amazon, poco a poco, va aprendiendo mis gustos y comparándolos con los de otras personas que compran lo mismo que yo. Quizá con mis amigos de Facebook. Apple, si me descuido, tiene hasta mi huella digital. Y Google, bueno... O Netflix. Entre cinco compañías gigantes, si quieren, lo saben casi todo sobre mí. Y eso significa control. La novedad del modelo criptográfico radica precisamente en que resulta posible, como mínimo, proteger mi identidad digital, mis datos. Quizá, dice Steven Johnson en su artículo, bitcoin no llegue a ser nunca una moneda estable. De hecho, ni siquiera la considera una moneda, sino una especie de ficha, como las de los casinos. Pero el modelo criptográfico puede generar un nuevo ámbito de libertad en la Red, la única manera de defenderse de las grandes corporaciones, americanas todas ellas (la presidencia de Bill Clinton vio muy claro que el futuro pasaba por controlar Internet y aquí estamos).

@pacosanchez