Más miniseries, por favor


En este bucle seriéfilo en el que se ha convertido nuestra vida me cuesta cada vez más el maratón. El maratón de esas series de nueve, ocho o diez temporadas, a las que es muy complicado seguirles la pista con la fidelidad que se merecen. Me aburro, no llego, y termino perdiendo el tren de esos amigos y amigas que conocen enseguida cuándo empieza la próxima ficción, la definitiva, la gran revelación que hay que ver y que están al tanto de todos los detalles. Yo, ya lo digo, no doy para tantos episodios seguidos, ni para ese ritmo frenético de ir siempre por delante. Por eso me ha abonado a las delicatesen que vienen en dosis pequeñas, que se pueden seguir sin estrés y con la garantía que de principio a fin todo merece la pena. Me pasó con The Crown, estoy segura de que vibrarán con Big Little Lies y disfruté muchísimo con ese Einstein que nos trajo Genius, y que semana a semana nos iba descubriendo la cara menos conocida del premio Nobel. Cuando todavía es imposible sobreponerse a la magistral Jessica Biel de The Sinner, se anuncia que el próximo papelón de Antonio Banderas será Pablo Picasso para el 2018 también en Genius, que ha decidido apostar por esas miniseries de biografías «geniales». Un aliento más, un soplo maravilloso, para los que no damos abasto, o para esos impacientes que se desesperan sabiendo que en realidad ninguna serie de hoy tiene fin.

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