Recuperar el afecto


No va a resultar nada fácil, al menos a corto plazo, recuperar a esa casi cuarta parte de la población española, el 23 % exactamente, que ha decidido dejar de comprar productos catalanes a raíz del conflicto que vivimos en los últimos meses. Cataluña es la comunidad más beneficiada por el comercio interregional, con un superávit comercial de 17.900 millones y esto quiere decir que las empresas catalanas pierden más de 4.000 millones. De momento.

Y sin llegar al extremo de justificar esta actitud de boicot, que continúa incrementándose, sí es posible ver las causas que originan el hartazgo y la irritación que han desencadenado el rechazo. Porque la tangana catalana está dejando demasiados rotos que tardaremos tiempo en arreglar, producto de años.

Cuando uno se aviene a razonar con quienes realizan y promueven el boicot, sobre los perjuicios que esto puede acarrear, también para empresas del resto de España, inmediatamente queda en franca desventaja al recordársele las permanentes afrentas con la confabulación de gran parte de los empresarios con los separatistas y especialmente con el Govern; la insolidaridad con el resto de España de amplios sectores soberanistas; los ataques y descalificaciones a españoles, llegando en ocasiones al desprecio y el hecho de que si los independentistas aseguraron no estar cómodos en este Estado. Pues que se atengan a las consecuencias, argumentan. Los razonamientos, y no es reprochable, están sustentados sobre los sentimientos y el orgullo mancillados durante mucho tiempo.

Quizás es pronto todavía y sea necesario aguardar un tiempo para poder hablar con más sosiego, pero resulta imprescindible comenzar a zurcir ya los descosidos para que no vayan a más. Y eso solo se hace mostrando actitudes favorables a recuperar el afecto, la relación y, por encima de todo, el respeto. Por las dos partes, claro. Aunque, después de lo vivido, una de ellas va a tener que poner bastante más que la otra para conseguirlo.

Votación
16 votos
Comentarios

Recuperar el afecto