Una serie con buen ritmo


El estreno de Viradeira consiguió el domingo por la noche aupar a TVG y hacerse con el liderazgo de la audiencia. Una tarea difícil cuando se compite con Salvados, de Jordi Évole, o la película estrella del prime time. Pero Viradeira ha salido a este mar complicado con el brío de las producciones que se sostienen en el buen hacer de los actores y unos guiones precisos que parten con el ritmo necesario de la comedia bien escrita. Lo mejor de Viradeira, además de sus protagonistas, es que la serie se mantiene en todo momento en lo alto del entretenimiento, no decae ni se enreda en la pereza de unos diálogos inexpresivos. Todo lo contrario, así que más allá de los tópicos (que haberlos haylos en todas las ficciones) la nueva propuesta de TVG destaca sobre todo por la fuerza de la comedia clásica coral que, cuando se hace bien, como es el caso, se disfruta. Se disfruta de Charo, de Muxo, de Chino, de Toño, de Tito, de Patri, de Manel, de Lupe, de Alfredo... y por supuesto, de Héctor y de Carmela. De todos los personajes que en un solo episodio han quedado en nuestra retina, bien definidos, con la garantía de que si los seguimos de cerca pasaremos un buen rato. Un motivo más que suficiente, un domingo por la noche, para sentarse en el sofá delante de la televisión. Viradeira, en estos tiempos convulsos, nos ha sacado la sonrisa.

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