El traidor y las 155 monedas


Le llamaron de todo, menos bonito. Durante horas Puigdemont fue un traidor y un fascista para los independentistas. Un judas que había cobrado «155 monedas de plata» del Estado, según disparó, ácido en Twitter, Gabriel Rufián, ese diputado de ERC que vive solo para los golpes de efecto.

El presidente catalán cayó en desgracia por haber decidido que todos los catalanes pudieran votar con garantías en unas elecciones autonómicas. Y eso no gustó nada a muchos autoproclamados paladines de la democracia. Los mismos que son incapaces de conseguir más del 50 % de los votos y que pretenden imponer a la mayoría de los catalanes sus preceptos a golpe de fake news y posverdades.

El exdiputado de la CUP Antonio Baños incluso llegó a colocar en su perfil de Twitter una imagen de Puigdemont cabeza abajo. Todo un gesto que indica muchas cosas.

Horas después, cuando el president rectificó y descartó la cita con las urnas, muchos se desdijeron y borraron mensajes, pero ya habían mostrado al mundo su talante. Ese que le permite a cierta gente llamarle facha a referentes izquierdistas como Nicolás Sartorius, que pasó varios años en las cárceles franquistas. Da mucho miedo que aquellos que dicen recelar tanto del autoritarismo muestren, día tras día, tantos rasgos totalitarios.

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