Cuando se rebasa el aforo


Aforo es una palabra que, en nuestra opinión, se emplea mal con demasiada frecuencia. No nos referimos a aforo ‘acción de aforar’, sino a aforo ‘número máximo autorizado de personas que puede admitir un recinto destinado a espectáculos u otros actos públicos’, según la definición académica. Viene a ser la capacidad, expresada en número de personas, de un local o un recinto al que accede el público: El aforo del Wanda Metropolitano es de 68.000 espectadores.

El pecado más frecuente perpetrado a costa de este sustantivo es la construcción exceso de aforo, con la que se quiere decir que el número de personas presentes en el lugar supera el autorizado. Últimamente nos hemos visto desbordados por casos de exceso de aforo cometidos en los periódicos: «La policía revisa Son Malferit para evitar un exceso de aforo»; «La Xunta aprueba la ley que castiga la reventa y el exceso de aforo»; «Desalojado en Chamberí un local de ocio con exceso de aforo»...

Sin embargo, un recinto con exceso de aforo lo que realmente tiene es capacidad de más, un aforo excesivo para sus necesidades, no un público que se apretuja como sardinas en lata. Porque aforo es capacidad, y el exceso de capacidad de la Ciudad de la Cultura es el espacio que le sobra. Pero si la gente la abarrotase, estaría excediendo su capacidad, rebasando su aforo. Habría un exceso del aforo (el número de personas excede el límite autorizado), no un exceso de aforo. El artículo cambia el sentido.

Una alternativa a exceso de aforo para expresar las consecuencias de vender entradas de más o dejar pasar a una discoteca a quienes ya no caben en ella en condiciones de seguridad puede ser, pues, exceso del aforo, expresión sustantivada de exceder el aforo. También hay quien sugiere el neologismo sobreaforo y quien propone importar sobrecupo, que se emplea en Colombia y otros países con el significado de ‘exceso de pasajeros o carga en un medio de transporte o en un lugar’. Quizá sea más sencillo y tenga más probabilidades de prosperar un sintagma verbal como exceder, superar, sobrepasar o rebasar el aforo: «La policía revisa Son Malferit para evitar que se exceda su aforo». Aunque hay algún lingüista que considera que, a estas alturas, exceso de aforo está asentado en el uso con el sentido de ‘acción y efecto de exceder el aforo’, por lo que debería darse por bueno.

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Cuando se rebasa el aforo