Tienen razón Beiras e Iglesias. Estamos en un estado de excepción en un régimen neofranquista. Un régimen que desde el poder intenta ocupar todos los resquicios de la sociedad, que divide entre buenos y malos ciudadanos, unos traidores a los que niega derechos porque no les reconoce ni el derecho a ser, que utiliza su dominio de los medios para propagar una verdad única, que subsume los partidos leales en partes del movimiento para controlar a la ciudadanía y que a la oposición, como a los traidores, los arroja al basurero; que suprime la división de poderes en un sistema corporativo para imponer su idea; y que trata de legitimarse con plebiscitos manipulados como el de 1966. Sí, estamos amenazados por el totalitarismo. Por eso es una cuestión de supervivencia democrática que el Estado de derecho se defienda con todos sus recursos para impedir que triunfe el intento de golpe del secesionismo neofranquista en Cataluña.

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Franquismo