El Neymar de los móviles

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El iPhone X ha roto el mercado, igual que el fichaje de Neymar por el Paris Saint Germain. Que un teléfono cueste 50 euros más que el MacBook Air o 30 más que un iMac (en el caso de la versión de 256 GB) da un nuevo sentido a la frase «el móvil es el nuevo ordenador». No debe extrañarnos, al fin y al cabo el smartphone forma parte de nuestra vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (y hay quien lo usa también para monitorizar el sueño), mientras portátiles y ordenadores de sobremesa languidecen en los hogares haciendo bueno el vaticinio de Jobs de la «era post-PC».

Así que muchos usuarios pagarán gustosos esos mil y pico euros por la nueva estrella de la compañía de la manzana, especialmente los más adinerados. En el mundo se calcula que hay 18 millones de ricos, o sea, personas que tienen al menos un millón de dólares o más. Solo con ese mercado Apple ya podría empezar a rentabilizar el iPhone X, habida cuenta de que el precio de sus componentes no supera los 300 euros. El margen de beneficio por cada terminal es abrumador (aunque no se puede obviar el coste en I+D, fabricación, transporte, márketing...), Tim Cook lo sabe y por eso no le importa tener un target más reducido, lo que por otra parte aumenta la exclusividad de su producto y las ansias por poseerlo.

Pero, al final, un móvil no es un Ferrari, y cualquier trabajador (incluso un mileurista) podría acceder al dispositivo que, según Cook, revolucionará la tecnología la próxima década. Es una exageración, porque el iPhone X no tiene realmente características innovadoras. La pantalla OLED, el desbloqueo por reconocimiento facial, la doble cámara, la resistencia al agua, la carga inalámbrica, los juegos de realidad aumentada... todo ello lo exhiben ya algunos modelos de la competencia. Seguramente Apple mejorará estas funciones, como ha hecho siempre que se ha decidido a apostar por una tecnología. Por ejemplo, el reconocimiento facial de los smartphones de Samsung no trabaja bien en condiciones de poca luz. Y ningún asistente virtual es tan eficiente como Siri. No hablemos ya de la experiencia de usuario, con un sistema operativo intuitivo y fluido como iOS. Esto también forma parte del ADN de Cupertino y es herencia de Steve Jobs, como la eliminación de lo superfluo: ¿Por qué mantener un sistema de detección de huella dactilar si ya tenemos otro más seguro? Ahorro de costes, otro argumento más para los que piensan que el precio del teléfono no se corresponde con lo que vale. ¿Pero acaso vale Neymar 222 millones?

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