Secesión o disparate


Uno puede llegar a ser independentista por instinto, emotividad o inclinación espiritual, pero dudo que exista un gallego que se declare independentista apoyándose en la lógica de la razón. Y no solo me refiero a los que pretenden una Galiza independiente sino a aquellos que desde Galiza ven con buenos ojos la independencia de Cataluña. Los hay de todos los colores, desde militantes del BNG o En Marea hasta las facciones más radicales del sanchecismo (esta sería la derivación correcta, y no sanchismo, que vendría de Sancho). Me pregunto qué futuro pretenden para sus hijos. Ninguno, o más pobre, ridículo incluso. A poco que reflexionemos nos sale que a todos nos iría mal. A los catalanes, aún peor que al resto. Por eso no se debiera jugar con este asunto y los partidos, en lugar de perder el tiempo en fruslerías, debieran centrarse en lo mollar de la problemática política actual. El PIB de Cataluña ronda los 200.000 millones de euros, más del 18 % del total español. ¿Qué papel jugaría España en el concierto mundial con un PIB tan recortado? Cataluña aporta al Estado aproximadamente 8.500 millones de euros, ¿Cómo se cuadrarían las cuentas de gasto en los Presupuestos del Estado con unas arcas diezmadas? La Seguridad Social perdería más de tres millones de afiliados. ¿Se han preguntado los pensionistas en cuánto descendería su pensión con la separación catalana? Esta secesión que se anuncia es una embestida contra todos. Que desde fuera de Cataluña algunos la apoyen, un disparate.

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Secesión o disparate