Lo que no se reconoce


Lo que no se reconoce no existe. Ese es el principio que mueve a nuestras élites políticas. Los populares niegan que existan casos de corrupción en su partido; los socialistas, que existiera un señor X y que en Andalucía reine la podredumbre; y los catalanistas, que sean comisionistas. Ahora, los que vinieron a cambiarlo todo, los justicieros de Podemos, niegan las denuncias de amenazas y presiones a periodistas.

No niego que todos los partidos, multinacionales, grandes empresas y hasta el fontanero de la esquina presionen. Todos. De acuerdo a sus posibilidades. Es tan ridículo entrar en esa discusión como comparar, como hacen los pajes de Podemos, los despidos de un plumilla que se va al paro con el del director de un medio, que lo hizo con los bolsillos llenos.

Los responsables de Podemos pronto aprendieron de sus adversarios eso de que lo que se niega no existe. Que es lo que hace habitualmente la casta que ellos tanto deploran y a la que dicen querer sustituir para cambiar la forma de entender y ejercer la democracia.

No soy sospechoso de defender la postura corporativista de la APM. Lo que me parece miserable es el comportamiento de negar la evidencia. Qué gran lección nos hubieran dado los chicos de Podemos si, aun sin conocer con detalle los casos, lo hubieran lamentado y pedido disculpas. Eso que no fueron capaces de hacer los dirigentes de PP y PSOE. Y tampoco ellos. Para llegar aquí hubo un 15M.

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