España parece una interminable película que transcurre en el asfalto, como una road movie, el género del cine cuyo origen está en Kerouac y su obra En el camino, la biblia de la generación beat. Cogemos el coche y arrancamos. Lo hacemos a todas horas. Pedro Sánchez se va de ruta a ver si recupera el mando del PSOE. Lo imagino camino del sur, lentamente, con parada en una venta en La Mancha. Le veo hasta dar un portazo al salir del coche y escucho sus propias pisadas, que levantan algo de polvo. Toda España se ha metido en un coche. Ahí está, embutida. No sabemos cómo lo ha hecho, pero lo ha logrado, en homenaje a la mejor tradición culinaria, tan arraigada. Vamos todos dentro, como la carne magra en una tripa, apretados, chillando, sacando la cabeza por la ventanilla sin que nos vea Tráfico. Vivimos en la carretera, como predijo Miguel Ríos.
Cada ciudadano se pasa al volante 260 horas al año, lo que equivale a 11 días. Y emplea otros tres en buscar aparcamiento, lo que nos lleva a un género fronterizo entre el humor y el terror. Por eso me sorprendió el otro día Andrea Levy, del PP, que tuiteó una canción: «Los atascos se soportan mejor con música». La imagino sonriente, dando palmadas al volante, tarareando, con la ventanilla cerrada, muy lejos de la estética tuning. Quizás este tuit simbolice que hay una nueva derecha. Nada tiene esto que ver con la macarrada de Esperanza Aguirre y su polémica fuga en Gran Vía.
Ha pasado mucho tiempo, pero seguimos recordando Airbag. Podríamos imaginar a Pedro Sánchez, camino de Sevilla, emulando a Manquiña y lamentándose por teléfono con su mujer: «¡Carmiña, esto es muy estresante!». La droga en el coche de Airbag nos hacía gracia, pero el conductor de autobús que tuvo un accidente con 17 niños y dio positivo por cocaína no nos hace ninguna. De nuevo, la realidad supera a la ficción.
No sabemos cómo acabará este viaje. Ni cuándo. En su peregrinar, Pedro Sánchez recuerda uno de los momentos célebres del género, cuando Thelma y Louise, sin nada que perder, se precipitan por un barranco al escapar de la policía. El problema es que en ese coche, como me temo, va metida media España. Y no huye de la policía, sino de una grave crisis económica.