Un punto problemático

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

21 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

P roponemos al lector una pequeña prueba. Escriba una breve cita, por ejemplo «Es bueno estar en casa». Y a continuación, otra oración: «Así comenzó Obama su último discurso como presidente». Usará comillas para indicar que la cita es en estilo directo. Y entre la cita y su atribución deberá poner un punto y seguido. Pero ¿dónde lo colocará? ¿Antes o después de las comillas de cierre? «Es bueno estar en casa(.)»(.) Así comenzó Obama su último discurso como presidente

Los ortógrafos mantienen al respecto posturas encontradas. Y el uso mayoritario sigue lo que prescribe la ortografía académica: «Nunca debe escribirse un punto de cierre de enunciado delante de un signo de cierre de comillas, paréntesis, corchetes o rayas». «Cuando los signos de cierre de estos signos dobles concurren en la cadena escrita con un punto -indicador de que el discurso principal también se cierra-, este debe escribirse detrás de aquellos, del mismo modo que se escriben los otros signos delimitadores principales (coma, punto y coma o dos puntos)».

Algunos autores consideran, sin embargo, que una oración autónoma, como Es bueno estar en casa, debe conservar el punto que delimita su final incluso cuando se encierra entre signos dobles: «Es bueno estar en casa.» Así comenzó Obama... Si la cita es una pregunta («¿Es bueno estar en casa?»), los signos de interrogación, el segundo de los cuales hace la función delimitadora del punto cuando cierra un período, se colocan dentro de las comillas. ¿Es necesario el punto después? 

Martínez de Sousa (Ortografía y ortotipografía del español actual, p. 343) resume así la regla que contradice la de la Academia: «Si el texto entrecomillado comienza a principio de párrafo o después de punto o signo que haga sus veces, el punto ha de colocarse dentro de las comillas (es decir, que estas abren y cierran el texto). Si el texto entrecomillado comienza después de dos puntos, coma, puntos suspensivos (no equivalentes a punto) u otro signo que no ejerza funciones de punto o en ausencia de signos de puntuación, el punto ha de colocarse después de las comillas de cierre (es decir, que estas no han abierto el período o la oración y, por lo tanto, tampoco lo cierran)». 

Los heterodoxos pueden tener razón o no, pero se enfrentan a la autoridad normativa de la Academia, casi indiscutida. Y si la ortografía es un código que ordena la forma de escribir, ir por libre en esto no favorece su función unificadora.