¿Una caja única?


Uno, en su cortedad, creía que algo único era aquello que se define como «solo y sin otro de su especie». Pero la posmodernidad modula los significados para modelar nuestros cerebros. Ya nos lo advirtió Orwell al presentar la neolengua del Ingsoc en su máxima «La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza». Aquí la ignorancia no es la fuerza, todavía, aunque a Trump le gustan los ignorantes -«I love the poorly educated»-. Aquí la ignorancia es sabiduría.

Debí haber faltado algún día a la clase de Derecho del Trabajo precisamente por tener que trabajar. El caso es que no recuerdo yo haber visto en la Constitución lo de la caja única de la Seguridad Social. He preguntado y me dicen que eso viene en el artículo 41: «Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres». Será así, porque hasta lo refrenda la Seguridad Social, cuando explica en su web a los profesores -para que se lo transmitan a sus alumnos- que el sistema español parte del concepto de caja única, es decir, que las cotizaciones recaudadas en todo el territorio nacional sirven para financiar las prestaciones de todos los españoles (sic). A eso lo llama «solidaridad entre territorios». Mon Dieu.

No me casa. Yo entendería que la tal caja única de la Seguridad Social se basase en la fraternidad entre los ciudadanos. La solidaridad entre el Cabo de Palos y el de Ortegal no la entiendo entre sus peñas y sus líquenes. Pero sea como fuere, la dichosa caja única que no consta en la Constitución, si existe -tengamos fe en lo que no se ve- va a dejar de existir con esto de que huérfanos y viudas cobren del cajón de los presupuestos y no de la caja única.

Lo malo de este lío de la caja única es que ya no va a ser única, porque nadie tiene un plan a veinte años, y pronto saltarán los que siempre quieren comer aparte con lo de que ellos pagan más impuestos y, por tanto, sus viudas y huérfanos, y luego los que cobran la gran invalidez u otros, tienen derecho a doble ración. No soy pitoniso, pero verán lo que tardan los de Junts pel Sí u otros cantonalistas en jalear que pagan las pensiones de Mazaricos y Ortigueira, cuando ese dinero es de los de Berga y Vic.  Entonces, poniéndoselo a huevo, entre lerdos y egoístas se romperá la caja única para nunca volver a recomponerse. Me parece que quienes defendemos la fraternidad entre españoles vamos a olvidar el artículo 41 y centrarnos en el 128.1 de la Constitución: «Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general». ¿Qué mayor interés que preservar la cohesión que garantiza las prestaciones de los más desvalidos e infortunados de nuestros conciudadanos? Menos mal que nos apuntala Europa. Vaya tropa.

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