Ya es casi miércoles

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Llega la lluvia. En Galicia llueve, sí. Y atacan los pesimistas. Hay que tener cuidado. Están por todas partes. Son seres tóxicos que intentan arrastrarte al lodo. «Todavía es lunes, qué horror. Esta semana va a ser insoportable, encima con esta lluvia». Te lo dice un tipo de mediana edad con una salud perfecta. No debes escucharlo. Hay que buscar refugio en la gente que sonríe. Menos rollo de que un pesimista solo es un optimista bien informado. Un pesimista es un aguafiestas. El vaso no está medio vacío. En el vaso hay lo que queda por beber. Fuera los amargados. Mi hermana tiene una clasificación para los días de la semana que es genial para afrontarlos con ganas de vivir. Dice que el lunes para un optimista, para alguien radiante, es el casi martes. El martes es el casi miércoles. Al miércoles hay que llamarlo con ganas el día de mediados de semana. Y, desde el jueves, el éxtasis. El jueves sería el rozando el viernes. El viernes, el ya es fin de semana (parecido a la revista Yes, ya es sábado, de este periódico). El sábado no necesita cambio de nombre para un optimista. Es el sábado. Y el domingo es el agradable descanso de aprovechar tanto los seis días anteriores. Es otra forma de afrontar la vida sin llorar gratuitamente por las esquinas. La semana vista así es una cuesta abajo, no una cuesta arriba. La semana renombrada está llena de posibilidades y aprovecha lo único que nos mide a todos por el igual: el tiempo. Los pesimistas en la misma semana solo se sienten algo bien el viernes por la noche, después ya suele ser sábado de resaca. Domingo de aburrimiento. Lunes trágico. Martes imposible de superar. Menudo rollo de miércoles. El jueves, nunca llega el fin de semana. Y lo único que les gusta es el viernes, normalmente por la noche. Todos los días tienen las mismas horas. Me quedo con la primera manera de nombrar a los días. Debía de existir un localizador de optimistas para que nos contagien de buen rollo, que las zancadillas de la vida y el paso/peso del tiempo ya llegan solas.