Agentes dobles


El CNI debería plantearse muy seriamente la posibilidad de descubrir a los dirigentes socialistas que en realidad son infiltrados del PP y de Podemos. Y que bajo la apariencia y las siglas del PSOE están trabajando para que Mariano Rajoy se mantenga en la Moncloa hasta el día de su jubilación y para que Pablo Iglesias sea el jefe de la oposición. Debemos de barajar esta posibilidad porque es lo único que puede justificar, y ayudarnos a entender, la pelea que oficialistas y críticos libran en los últimos días.

Porque si difícil resulta comprender la postura de Pedro Sánchez, mucho menos razonable nos parece la de quienes lo han puesto en su diana. De Sánchez, que no tiene ni el apoyo de la presidenta del partido, sabemos al menos que, cueste lo que le cueste, no izará a Rajoy a la presidencia; que repetirá las veces que sea las elecciones y que lo hace, dice, respondiendo al deseo de la militancia. No es no.

Pero de Susana Díaz, Page, Vara y demás miembros del coro lo desconocemos casi todo. Solo sabemos que quieren derribar a Sánchez, tarea harto complicada dada las cualidades de lapa del líder. Y si lo logran, ¿qué pretenden? ¿Seguir bloqueando la elección de Rajoy como pide la militancia y el electorado, o abstenerse quebrando el criterio mayoritario de militantes y votantes? ¿O se oponen a que Sánchez gobierne porque solo dispone del 24 % de los diputados del Parlamento cuando en Valencia el mismo partido lo hace con el 23 % y en Aragón con el 26 %?

Lo que están logrando uno y otros es dejar el camino libre a PP y Podemos. Por eso hay que desconfiar que en realidad estemos ante agentes encubiertos o agentes dobles vendidos al oro enemigo. O son agentes dobles o han perdido la cordura. Que lo mismo tiene.

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