La acción popular: una figura controvertida

Jaime Concheiro TRIBUNA

OPINIÓN

03 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los escándalos surgidos en los últimos meses con el sindicato Manos Limpias han puesto en duda una de las peculiaridades de nuestro sistema jurídico: la acción popular. El artículo 125 de la Constitución permite que cualquier ciudadano pueda interponer una querella con el fin de perseguir un delito, aun cuando no se vea perjudicado por él, incluso en contra de la opinión del Ministerio Fiscal, como en el caso de Cristina de Borbón.

La acción popular siempre ha tenido defensores y detractores que, basándose en posibles abusos en su ejercicio, abogan por limitar su uso, incluso eliminarla, lo que implicaría una reforma de la Constitución.

Quienes la rechazan, afirman que esta figura jurídica, más que coadyuvar a la Administración de Justicia en la investigación del delito, la entorpece, provocando que las instrucciones se eternicen. Asociaciones como Manos Limpias parecen actuar en su propio interés y no a favor de la Justicia, pese a aparecer ante la ciudadanía como adalid de las causas justas.