Ganó el Partido Popular (otra vez)

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Ayer La Voz titulaba su primera: «España elige su futuro otra vez». Eligió y, otra vez, ganó el PP. Quizá porque a España le sentó bien su gobernanza. Y eso es lo que ha expresado la ciudadanía. Pese a no tener el candidato más fotogénico ni el más dotado para la comunicación. Pese a la corrupción que asoló como una peste el territorio popular valenciano y madrileño. Pese a las televisiones de barricada, ha ganado Mariano Rajoy. Quizá no le llegue para gobernar. Y digo esto porque habitamos un país que ha sido capaz de manipular el principal axioma democrático: las elecciones las gana el que tiene más votos. Ahora, parece ser, quien gana las elecciones es quien las pierde. Tierra del esperpento, España, moradora de un delirio perpetuo e impenetrable: Valle lo sabía. Paciencia. Pasará.

Decía que a España le sentó bien que gobernase Rajoy. A la tercera llegó a la presidencia del Gobierno, con sus años de experiencia y un pasado que lo avalaba como político bregado en todos los frentes. Lo demostró sobradamente. El país crece a más del tres por ciento, el paro ha bajado de los cuatro millones (no pasaba desde 2010) y somos el Estado que crea más empleo en toda la UE. Habrá que decir que cuando lo dejó Zapatero era el que más empleos destruía. Las expectativas son buenas. Y la gente desea estabilidad (más después del brexit). Por eso ganó el PP, aunque no con una diferencia que despeje todas las dudas. La principal es qué hará el PSOE. Tiene tres opciones. La primera es cumplir escrupulosamente el mandato de las urnas y permitir que gobierne, con su abstención, el PP. La segunda es apoyarse en un populista para que Sánchez sea el nuevo presidente. La tercera, y para mí la más sensata, es aceptar el ofrecimiento de gobernanza que le hará el PP y ser protagonista de un futuro venturoso. No es políticamente correcto decirlo, pero el PSOE se juega la supervivencia si no pacta una gran coalición con el PP. Solo así podrá salvarse. Las otras opciones lo conducirían al desastre. Hay quien piensa que gobernar con el PP granjearía la desaparición socialista. Yo considero lo contrario. Gestionando áreas de bienestar social, el PSOE podría obtener rédito político y oscurecer a su verdadero adversario: Podemos.

A estos no les ha ido tan bien como quisieran. Su suma con Izquierda Unida les proporciona un incremento de porcentaje de votos, pero no han adelantado al PSOE, su gran objetivo y lo que pronosticaban las encuestas. No son, por lo tanto, garantía de futuro. Por un motivo incontestable: el PSOE no puede apoyarse en ellos. Y, sin figurar en el Gobierno, y con el país en progreso constante, Podemos ocupará el lugar marginal que le corresponde al neocomunismo. No me cabe la menor duda. El mismo lugar marginal reservado a Ciudadanos, que no ha acertado en su campaña de acoso al PP: sus votos salen de ahí, ¿acaso no se habían dado cuenta?

Habrá quien vea otro titular principal. El mío es que ganó el PP, otra vez.