Campaña sobre campaña

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

Y sobre campaña una? así sonaba como banda sonora navideña, la música de un popular villancico, cuando corría el mes de diciembre hacia los comicios del día 20 de los que no salió ningún Gobierno. Y de aquellos barros, estos lodos, o como se diga, y desde entonces continuamos con la campaña que no cesa, con las propuestas permanentes carentes de imaginación y llenas de buenismo irreflexivo, mentiras piadosas y engaños descomunales que nos alejan de la realidad y que nunca convertirán en probable lo posible.

Los ciudadanos de a pie, los votantes del común, estamos al borde de un efecto perverso por la sobredosis de información mediática y el exceso de mensajes políticos, o mejor dicho de los políticos, acerca de un neomamoneo que está causando no solo agotamiento, sino también poniendo en cuestión los mismos cimientos democráticos.

No hay, no existen partidos emergentes. Si en algún momento lo han sido, fueron automáticamente fagocitados por los usos y costumbres de la mal llamada vieja política del bipartidismo.

La alianza del comunismo extramuros con su gestor Iglesias redefiniendo el copyright de la socialdemocracia a la sueca imitando el catálogo de Ikea, como nexo vinculante conteniendo su programa en un alarde del hágalo usted mismo, entre lo cómico y lo trágico, o sea lo tragicómico. El joven orador Rivera con su dialéctica de bachiller falabarato quejándose de los sudores que le entran en los platós donde racionan, ¡oh Dios!, el aire acondicionado de los debates y se une al saldo universal de prometer impuestos decrecientes a sabiendas que es del todo imposible, y los diputados antes electos que recibirán alrededor de ocho mil euros cada uno sin trabajar durante este mes actuando como los nuevos palmeros de un discurso podrido en sus consecuencias.

Sin olvidarnos del candidato popular al que ningún partido quiere ver en el horizonte tras el día 26, por mucho que resulte ganador, que resultará, de los inmediatos comicios. Apoyar al partido más votado es algo que no entra en el discurso electoral.

No voy a traer aquí el delenda est Cartago socialista, ni el abatimiento de su obstinado candidato, incapaz de realizar una oferta honesta y práctica a los electores. No sé lo que está ocurriendo ni lo que va a suceder a la vuelta de quince días que supongo insoportables en esta larga campaña electoral de seis meses, en esta segunda vuelta que nadie ha demandado. Lo que sí presiento es que no podrán reiterar otra vez que los resultados concluirán con el «todos hemos ganado» de la noche electoral, en la que todos habremos perdido y donde se deberá anunciar, por vergüenza torera y pudor político, alguna que otra importante dimisión. Y a ver si cesa por algún tiempo la campaña sobre campaña...