¡Raymon, o Fertimón!

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

08 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Una cosa es que el inglés sea la lengua de los creativos publicitarios y otra, muy distinta, que los anuncios se hayan convertido en una especie de juego de palabras que resulta difícil entender. Los coches son cross country, los bancos fresh banking, los detergentes oxiaction y las parrillas lunch and grill. En la cosmética la cosa va más allá: tenemos tratamientos Luxury diamond, Facial caviar essence o Sensitive precision; pa matarse.

En mi opinión, esta extraña moda tiene que ver con el papanatismo cultural que hace que nos parezca aceptable recibir los mensajes en una lengua que buena parte de la población no entiende y que obviamente no es la nuestra. Seguro que los creativos lo han detectado, pero yo no entiendo cómo se pueden transmitir sensaciones, que es lo que la publicidad pretende, en una lengua que no se entiende.

Por supuesto que estoy a favor del aprendizaje del inglés, y de cualquier otra lengua, pero tengo mis dudas de que esta sea la mejor manera. Según me he informado, la cuestión tiene dos explicaciones: la primera es que los publicistas saben que el sector al que va dirigido el producto pertenece a un estrato social que conoce el inglés, en mayor o menor grado, y que esto les distingue del resto de la población. La segunda, sorprendente, es que hay quien sin enterarse de nada también se apunta al oxiaction porque cree que le da prestigio.

Han pasado más de veinte años desde que se presentó el anuncio de «¡Ramón, o Fertimón!». Ese sí que me gustaba. El exitoso anuncio ha sido utilizado en numerosos seminarios publicitarios como ejemplo de que la sencillez en la comunicación no está reñida con el éxito. Ahora, dejen su mente en blanco e imaginen el anuncio «¡Raymon, o Fertimón!». Piensen en el anuncio de Famosa, que también me gustaba mucho: «Las Famosa dolls se dirigen al portal para hacer llegar al niño su cariño y su friendship».

Es verdad que el tema no afecta únicamente a la publicidad, ya que está por todas partes, pero es especialmente llamativa su penetración en este campo, ¡si hasta le llaman spots!

Resumiendo, soy un firme partidario de la iniciativa de la Real Academia Española, les felicito, y les animo a seguir en ese camino en otros campos. Entretanto, a la espera de la evolución de la campaña, me voy a comer unas patatoes de Galicia fritas.