La historia del BNG y la historia de Nadie

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

23 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Nos cuenta Homero que Odiseo emborrachó a Polifemo para escapar de su cueva y de la isla de los cíclopes. El gigante le preguntó cómo se llamaba, el héroe contestó: «Nadie». Polifemo, que tenía un solo ojo, se quedó ciego cuando el héroe clavó en él una lanza. Los otros cíclopes pensaron que Polifemo se había vuelto loco porque no dejaba de decir que Nadie, y solo Nadie, lo había herido. Al BNG le ha pasado lo mismo: lo ha herido nadie. Estos que no se cansan de darnos lecciones a todos, incluido el BNG, como si no fuese suficiente la historia del BNG para hacer callar a esta sonatina de redentores que te insultan cuando no les das la razón y que están dispuestos a pactar con Pedro o con Pablo, con unos u otros, en función de sus propios intereses y no de los intereses de Galicia.

Me explico. Los que arrebataron los votos al BNG llegaron prometiendo lo que no han cumplido. Pero eso ya lo hemos expuesto en multitud de ocasiones y ahora toca decir quiénes son, cómo gestionan, qué hacen. Se lo he preguntado a muchos conocidos de Santiago, A Coruña y Ferrol. Todos dicen que imaginaban otra cosa cuando llegaron las mareas o la nueva política o este guirigay efervescente de letras y siglas a los respectivos gobiernos municipales. Son 39. No lo digo yo, sino la información exhaustiva que publicó Carlos Punzón en La Voz: 9 En Marea, 7 Mareas en Común, 23 agrupaciones locales. La torre de Babel.

Iban a cambiar sus ciudades y nada cambiaron. O sí, a peor. Incluso se ha apuntado el sustantivo más incómodo que se puede aducir en cualquier situación política: paralización. Mucho ruido y pocas nueces, que escribió Shakespeare en forma de comedia. Comedia, de la chabacana, ese es nuestro tiempo.

Los que perdieron los votos, el BNG, tienen una historia de buena gestión a su servicio. Tomemos dos claros ejemplos, uno en el entorno rural y otro en el urbano. Allariz y Pontevedra. Desde que gobiernan los nacionalistas han puesto, para mejor, patas arriba sus municipios. Pontevedra la han convertido en una de las ciudades más hermosas y limpias y activas de España. Allariz es un ejemplo en todas y cada una de las disciplinas municipales y extramunicipales. Se equivocaron muchas veces, como todos, pero han revalidado mayoría tras mayoría con votos que provienen de entornos ideológicos muy distintos al suyo. O sea, lo han hecho bien. Las mareas ciudadanas, los chicos de las asambleas, están llevando a Ferrol, Compostela y A Coruña a un pozo del que les costará salir.

Cuando termine esta farsa, que terminará, y la ciudadanía recupere el sentido común, despedirá y enviará a los precursores de este desvarío al lugar que les corresponde: el olvido. La historia que ellos pretenden escribir es la historia de Nadie. Que aprendan del BNG. En Allariz y Pontevedra ya han escrito una nueva y fulgente historia.